En esta entrada nos referiremos a la obra de E.T.A Hoffmann llamada El hombre de arena (Der Sandmann, en alemán). Este relato, calificado como el más célebre de aquel autor, encaja perfectamente en los cánones que definen una novela de terror gótica.
De una forma bien simplista, este relato pone en juego los miedos a lo desconocido, a lo siniestro. Es decir, como Sigmund Freud dice en su obra de 1919, lo unheimlich es aquello que nos resulta poco familiar, angustiante y nos hace sentir incómodos. Por ello, algunas situaciones o actantes que nos hacen sentir aquello siniestro o unheimlich son objetos inanimados con movimientos, autómatas con aspecto humano y movilidad seca y reducida.
Así, Hoffmann nos relata la historia de un joven que se enamora de una autómata y que, a la vez, lo persigue quien era la fuente de sus miedos de niño: el hombre de arena quien iba a quitarle los ojos.
Tal vez un resumen exhaustivo del escrito de Hoffmann no es tan necesario para comprender la angustia que puede producir el hombre de arena y su deseo de arrancar los ojos, sino que como otros artistas han reflejado la obra en distintos medios, de distintas formas y con distintos enfoques.
Encontramos aquí un cortometraje que, muy puerilmente en la forma de animación y como lo trata, nos muestra lo maléfico del hombre de arena, en conjunto a la música y el mismo lugar donde ataca al infante: una casa asimétrica, tétrica y sonora.
Por otra parte, encontramos aquí al autómata que mencionamos anteriormente. Este ser mecánico con aspecto humano que no dejan de ser perturbantes sus movimientos, su mirada y el trato que tiene el dueño-amante al bailar y recostar a la falsa mujer.
En este último video, la banda de heavy y thrash metal Metallica cuenta, a través de su canción Enter Sandman las preocupaciones que debe tener un infante al irse a dormir, para que este no sea víctima del hombre de arena y poder conservar sus ojos.
Fugitivo.
ResponderBorrarSiempre fugitivo.
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