Situémonos en la Londres victoriana del siglo XX. Observemos los distintos mundos sociales: por su parte los honorables burgueses, profesionales y parlamentarios; por otra parte, quienes viven en el bajo mundo, en la miseria y los placeres mundanos. Compramos los valores morales de la época y como la ética se funda bajo los conceptos religiosos la pureza del honor, en el caso que exista. Así, cada agente de los altos cargos no podría cometer aquellos actos que los míseros pobres podrían cometer con facilidad y sin remordimiento. Está bien, pueden ser juzgados y condenados. Las películas de tinte gótico nos han mostrado a los barrios bajos londinenses como centros de mala muerte, con espesa niebla que baja en la noche y asesinatos en los callejones, de ahí surge también Jack, el destripador.
Para efectos de la comprensión ética y un énfasis en la dualidad del alma humana, poseedora del bien y el mal, Robert Louis Stevenson (1850-1894) publica en 1886 la obra El extraño caso del doctor Jekyll y de míster Hyde. Esta novela corta trata de una manera sublime la binareidad del espíritu de los seres humanos, alcanzada materialmente gracias a los trabajos científicos de uno de los protagonistas. Este último aspecto es comprensible debido a la época: el método científico e investigativo estaba tomando gran fuerza y no solo en las áreas de las ciencias duras, sino que las artes plásticas y la literatura tomaron gran parte de esas nuevas prácticas del saber.
El abogado Utterson, el primer personaje incluido en el relato, comienza a investigar a un sujeto, Eduardo Hyde (Edward en las versiones más conservadoras), quien dicen es un juggernaut, un sujeto de aspecto terrible, capaz de helar la sangre con tan solo su presencia. La razón de su interés por el joven Hyde es que posee un testamento, hecho por su amigo Enrique Jekyll (Henry Jekyll), que dicta que si él -Jekyll- llegase a desaparecer por tres meses, toda la fortuna sería para Eduardo Hyde. Así, pasando los hechos, Hyde comete un asesinato, y el bondadoso Jekyll desaparece y reaparece mucho más retraído de lo que era antes. En resumidas cuentas llegamos a saber que Jekyll y Hyde son la distinta personalidad y cuerpo de una misma alma: uno de aspecto humano y real; otro de aspecto deforme y carácter demoniaco. La encarnación del bien y el mal, llevada a cabo gracias a una droga transformadora.
Comparto así una investigación hecha en base a las teorías freudianas del psicoanálisis, la estructura de la mente humana y qué hace de esa obra siniestra y horrorífica. Ayudándome también de los postulados de Emilio Zolá en La Novela Experimental, quien dice que el escritor naturalista es quien fomenta el método científico y la experimentación con los fenómenos.
Para efectos de esta investigación y defensa oral de las hipótesis, se realizó un prezi (presentación digital) que resume la información fundamental de este trabajo investigativo.
Prezi de la defensa oral de la hipótesis, presentado el 24 de junio de 2014. *
*Nota: hubo un problema con la incrustación del código HTML del prezi, por lo que, de momento, dejaré el link de la presentación.
Finalizando, dejaré el link de descarga en PDF de la novela de Robert Louis Stevenson:
El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde (1886)
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